domingo, 29 de mayo de 2011

Ernesto Sábato en Sobre héroes y tumbas

Ernesto Sábato Sobre héroes y tumbas

La luz crepuscular demorándose sobre las modestas estatuas, sobre los senderos cubiertos de hojas blandamente muertas.

Miraba una batalla de cruceros de algodón.

Tenía necesidad de contarle.

Había nacido madura, o había madurado en su infancia.

Tenemos esperanzas en acontecimientos que de producirse sólo nos proporcionarían frustración y amargura.

Esos viejos con bastones de jubilados que ven pasar el mundo como un recuerdo.

Lo entendió después de sus duras experiencias, cuando ya era tarde, como casi siempre sucede.

En ese presente que debería ser futuro.

Todos los ruidos externos van desapareciendo y tenés de verdad la sensación de que la ciudad duerme.

Se pasaba hablando de enfermos y muertos. Entraba en el comedor o en la sala diciendo con entusiasmo: Adivinen quién murió.

No, m´hija, qué iba a dormir. Descansaba, nomás.

Dentro de la máscara de pergamino agrietado y ya adelantada hacia la muerte parecía vivir dificultosamente un resto de ser humano.

Es lo único que nos va quedando, nombres de calles.

La vida es más embrollada que negocio de turco.

El Destino elige sus instrumentos, en seguida se encarna y luego viene la joda.

Eran sus deseos, pero no los del Destino.

El Destino se ve obligado a proceder como Sarmiento: hacer las cosas, aunque sea mal pero hacerlas.

Tatita se limitaba a escuchar y a decir, de vez en cuando, qué cosa ¿no? o así es compadre.

El tiempo de los seres humanos no vuelve nunca para atrás, nada vuelve a ser lo que era antes.

La esperanza no deja de luchar aunque la lucha esté condenada al fracaso.

Nunca somos la misma persona para diferentes interlocutores, amigos o amantes.

Qué confuso es todo, qué difícil es vivir y comprender.

Se me ha dormido una pierna. Es como si a uno le inyectaran soda.

Esas grandes tempestades que seguramente sueñan los mares cuando dormitan.

La obra de arte es un intento, acaso descabellado, de dar la infinita realidad entre los límites de un cuadro o de un libro.

Empezó a llover después de largos, ambiguos y contradictorios preparativos.

Es indudable que en la Argentina, y sobre todo en Buenos Aires, la proporción de pesimistas es mucho mayor, por la misma razón que el tango es más triste que la tarantela.

En Buenos Aires no hay clima sino dos vientos: norte y sur.

La verdad no se puede decir casi nunca cuando se trata de seres humanos, puesto que sólo sirve para producir dolor, tristeza y destrucción.

En la vida es más importante la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza.

En este país de resentidos sólo se empieza a ser un gran hombre cuando se deja de serlo.

Todo se construye sobre lo anterior.

No hay pureza un nada humano.

La felicidad hay que buscarla dentro del corazón.

Por suerte, el hombre no es casi nunca un ser razonable, y por eso la esperanza renace una y otra vez en medio de las calamidades.

El mundo resulta de la lucha entre Opio y Monada.

Yo lo tengo ya pensado: si se viene el comunismo, me voy a la estancia y se acabó. “¿cómo nadie puede inventar una frase como esa?”

Talvez sea verdad la reencarnación y que en los rincones más ocultos de nuestro yo duermen recuerdos de aquellos seres que nos precedieron.

Soy un individuo que ha profundizado en su propia conciencia ¿y quién que ahonde en los pliegues de su conciencia puede respetarse?

Llegando a un punto no vale la pena repetir los mismos razonamientos porque se forma una huella mental que impide salidas laterales.

Sólo es posible acertar con el porvenir si tratamos de descubrir las leyes del pasado.

Aviso a loa ingenuos: ¡NO HAY CASUALIDADES!

El Buenos Aires caótico de frenéticos muñecos con cuerda.

Engendraban nuevos pavores o desatinadas esperanzas.

Las palabras luz y esperanza deben de estar vinculadas.

Vueltos hacia lo más profundo de nuestro ser, cavilamos sobre el pasado.

Nadie, pero nadie, me ayudaba con sus plegarias. Ni siquiera con su odio.

Agregando con ese orgullo que la mayor parte de los seres humanos, sobre todos los viejos, ponen en el vaticinio de graves enfermedades o de mortales calamidades “y ya ven que tenía razón”.

Se observaba mucho movimiento y esa euforia con que la gente sigue las catástrofes que momentáneamente los arranca de una existencia gris y vulgar.

Nada de lo que se refiriese a seres humanos debería causar jamás asombro.

Pasaba a mi lado una especie de descanso.

Conocí parte de su personalidad, esa parte que, como la de la luna, estaba vuelta hacia nosotros.

No soy propenso a hablar de mis tribulaciones personales.

La mentira es siempre más agradable a las gentes que la verdad.

Padecían una suerte de irrealismo, daban la impresión de no participar de la brutal realidad del mundo que los rodeaba.

Ciertas personas culpables cobran odio a los inocentes.

Siempre es fácil profetizar el pasado.

Cuando empezamos a juzgar a la humanidad entera es porque en realidad estamos escrutando el fondo de nuestra propia conciencia.

En los dominios casi ajenos a la condición humana de la adolescencia, la santidad o la locura.

No hay casualidades sino destinos.

Entendemos demasiado tarde a los seres que más cerca están de nosotros. Cuando empezamos a aprender este difícil oficio de vivir ya tenemos que morirnos, y sobre todo ya han muerto aquellos en quienes más habría importado aplicar nuestra sabiduría.

Nada de los seres humanos debe asombrarnos.

La creciente de un río de montaña arrastra muchas cosas que hasta unos momentos antes se encontraban plácidamente contemplando el mundo.

No siempre nuestras ansiedades nos conducen a la verdad.

¿Quién ha dicho que sólo pueden hacernos sufrir los malvados?

El abismo que siempre se abre entre uno y el universo.

Aquel ser solitario y desesperado, ansioso de comunicarse.



martes, 10 de mayo de 2011

Dranzio Varella en Reflexiones de un oncólogo

Dranzio Varella Reflexiones de un oncólogo
Reflexiones del oncólogo brasileño Dranzio Varella, ganador del premio Nobel de Medicina.
Definiciones
a. Tercera Edad:
Oficialmente comienza a los 60 años y se supone que termina a los 80, pero no hay consenso.
b. Cuarta Edad o Vejez:
Se inicia a los 80 años y termina a los 90.
c. Longevidad:
Se inicia a los 90 y termina cuando mueres.
Vejez saludable
Nadie está sano después de los 50. Sanos están los jóvenes; los viejos tienen siempre uno o varios achaques que son propios de la edad.
De lo que se trata entonces es de envejecer saludablemente, con los achaques controlados y sin complicaciones.
Genética
Si quieres saber cuánto vivirás y cómo llegarás a esa edad, mira o recuerda a tus padres. La carga genética es fundamental para establecer un pronóstico de vida. Quien tuvo cáncer o infarto antes de los 60 lo transmitirá en los genes a sus hijos por lo que éstos tendrán mayor probabilidad de desarrollar las mismas enfermedades. El desarrollo de una enfermedad crónica requiere la presencia de varios factores, el genético es uno de ellos.
No hay atracón gratuito
“Somos lo que comemos”. Si además de tener una carga genética desfavorable pones 3 ó 4 cucharaditas de azúcar en cada café que tomas, saboreas todas las pieles del pollo asado y te relames con las cortezas de cerdo del aperitivo del fin de semana, estás convirtiendo tus arterias en cañerías atascadas. Ergo, no habrá buena circulación, no habrá buena oxigenación, habrá muerte celular, envejecimiento acelerado prematuro.
Si quieres tener una vejez saludable a partir de los 50 años cuida tu alimentación, no comas cosas “químicas”, no abusas de las grasas.
Un buen desayuno, un buen almuerzo y una pésima cena son la clave para equilibrar tu medio interno.
Viva el trago
Abandona todas las bebidas gaseosas. Las pueden tomar los jóvenes con mesura, nosotros no. Tienen carbonato de sodio, azúcar y cafeína. A nuestra edad, esas sustancias vapulean al páncreas y al hígado hasta desgastarlos. Mejor toma limonada, zumos… Hasta la cerveza es preferible. Se hace con agua hervida, tiene componentes naturales y no contiene sodio.
Hay evidencia clínica de que el consumo moderado de alcohol después de los 50 años mejora la calidad de vida. Tiene tres efectos definidos: vasodilatador coronario, disminuye el colesterol y es un sedante moderado. A la hora del almuerzo o por la noche, tómate un trago. Los más recomendados son el whisky, el vino tinto y el aguardiente puro.
En lugar de tomar nitroglicerina para dilatar las arterias, estatinas para bajar el colesterol o un valium para estar tranquilo, consigues todo eso con un buen trago. Y si lo haces en compañía de personas que quieres, el efecto se duplica. Ojo: consumo moderado equivale a uno o dos vasos, si te pasa todos los días, el efecto será el contrario y te matará rápido.
Tampoco hay que ser estrecho
Todas estas pautas son buenas, pero sin exagerar y sin dogmatizar. Si haces un asadito no vengas con que “no como chorizo porque es muy grasiento” o “mi médico me ha dicho que beba dos copas y punto”.
Nada reemplaza la alegría de compartir con los que te quieren; no hay grasa ni copa que no se pueda metabolizar en una buena tarde de esparcimiento. Los mecanismos de compensación de nuestro cuerpo son poco conocidos, pero así sucede: si disfrutas verdaderamente, el “pecado mortal” dietético se transforma en “venial”.
Nadie me quitará lo bailado
Eso es absolutamente cierto porque todo lo que comes y bebes te dejará huella y, cual retrato de Dorian Gray, tu cuerpo lo mostrará en la vejez. Las noches de juerga, los atracones, los excesos de todo tipo harán la vida de viejo muy desgraciada. Y no solamente a ti, sino a tu familia.
Pérdidas
La principal desgracia para un anciano es la soledad. Lo habitual es que las parejas no lleguen a viejas juntas; siempre alguien se va primero, con lo que se desequilibra todo el statu quo que sostenía a los componentes. El viudo o viuda comienza a ser una carga para su familia.
Traten de no perder el control de su vida. Por ejemplo: Yo decido cuándo y con quién salgo, qué como, cómo me visto, a quién llamo, a qué hora me acuesto, qué leo, en qué me distraigo, qué compro, donde vivo, etc. Cuando ya no puedas hacer eso, te habrás transformado en un plomo, un lastre para los demás.
Suficiente
Espero que esto que he escrito os sea de utilidad.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Agatha Christie en Las Manzanas

Agatha Christie Las Manzanas
Una muchacha muy segura de sí misma, muy aficionada a formular preguntas.
Et bien, en la vida hay que correr necesariamente ciertos riesgos.
Lo bueno de usted es que se toma todas las cosas con mucha calma.
¿Sabe usted qué es lo que me recuerda su persona? Pues un computador. Se está usted programando a sí mismo.
Bueno, supongo que comprendo lo que quiere decir, evidentemente se le notaba lo contrario.
Usted se da cuenta de que puede resultar una persona auténticamente irritante a veces.
Entiendo que todo esto ha tenido que resultarle doloroso.
En los momentos actuales habla ya con cierta complacencia de lo acaecido.
Lo que sucede realmente, la mayor parte de las veces, es que no sabemos del prójimo nada en absoluto.
Seguro que dijo algunas verdades también, pero yo me atrevería a afirmar que aquellas no fueron demasiadas.
Las mentiras salían de su boca con la mayor naturalidad.
Hemos de esforzarnos por no vivir demasiado inmersos en el pasado.
Los viejos pecados tienen largas sombras.
Hombres y mujeres, criaturas incluso, mueren asesinados porque ofrecen la perspectiva de facilitar una ganancia, porque inspiran temor, porque despiertan amor.
No podemos hacer la vida que sugieren nuestros nombres.
El pasado es el padre del presente.
Los chicos saben guardar bien sus secretos. Acostumbran a convertirlos en centro de sus reflexiones.
Los acontecimientos, gran número de veces se precipitan de una manera extraña.
Lo he leído en alguna parte, no sé donde.
Los sombreros de las brujas se gastan, como todas las cosas de este mundo.
El presente se halla casi siempre enraizado en el pasado.
Cuando a uno no le gusta algo lo inteligente es que se esfuerce por averiguar el porqué.
Siempre me ha gustado hacer un favor a cualquiera, pero eso de que me usen de comodín…
A lo largo de mi existencia he tenido que reflexionar mucho y casi siempre de resultas de ello sé elegir el camino más seguro. Como todo el mundo a veces me equivoco, naturalmente.
Son chicos sanos como una manzana… sin gusanos.
Hay que reconocer que la gente es muy rara. Se forja deseos, obligaciones.

domingo, 24 de abril de 2011

James Joyce en Ulises

James Joyce en Ulises
¿No es el mar una inmensa dulce madre?
Ojos inquietos azulhumo.
Gritos juveniles de voces adineradas.
Silencioso de temor y pesar me acerque a su cabecera.
No pidas más de mí, colibrí. Todo lo que tengo te di.
Otra victoria como ésa y estamos perdidos.
Contempló al rezagado que aligeraba hacia el reducido campo donde voces agudas se enfrentaban. Los dividieron en equipos y se vino pisando matas de hierba con pies abotinados.
Usted no sabe aún lo que es el dinero. Dinero es poder.
Levantó el dedo índice y golpeó al aire como los viejos antes de que su voz hablara.
Para aprender hay que ser humilde.
Cuando uno lee estas extrañas páginas de alguien que ha desaparecido hace tiempo uno siente que uno está con uno junto a otro que una vez…
Di sólo con tono de lo más natural: cuando estaba en París.

sábado, 16 de abril de 2011

La Fontaine en Fábulas Libertinas

La Fontaine Fábulas Libertinas Ya entrado en años, con moza joven casó. Y al par que esposa, tomó alarmas y desengaños. Cosa que siempre se vio. Isabel es la doncella. Fue de raza ardiente, bella. Y apta a la amorosa lucha. Sabéis vender y engañar con talento singular. Sois en el comercio viejo. Más no sabéis, buen Simplón, lo que vale la ocasión. Era Ana una doncella muy lozana, que todos en su pueblo veían con gozo. Sólo los padres, por manías de viejos, de otro hablaban, enjuto y pelilargo. Es forzoso que todo salga bien al que es dichoso. La aurora con su dedo de rosa, diligente, descorrió las cortinas del Oriente. Muchos son causa de su mismo daño. Talvez mentía, pues casi siempre el hombre miente en esta materia. Es un martirio el no poder decir lo que se siente. Para abrir el arcón de los doblones o de los corazones, sirve la misma llave. Y el astuto Cupido bien lo sabe. Forzoso me es partir, pues que no es vida lejos vivir de la mujer querida. Estando el alma de delicia llena, no es posible ocultar en la penumbra, de la felicidad la luz serena.

sábado, 9 de abril de 2011

Giovanni Boccaccio en El Decamerón

Giovanni Boccaccio El Decamerón No hay ningún maestro, de Dios para abajo, que haga todas las cosas bien y cumplidamente… Sentadas y ociosas, y queriendo y queriendo y no queriendo en un punto, revuelven en sus cabezas diversos pensamientos que no es posible que todos sean alegres. Florencia, nobilísima entre todas las otras ciudades de Italia. A nadie ofende quien honestamente hace uso de su derecho. Creemos que nuestra vida está atada con cadenas más fuertes a nuestro cuerpo que la de los otros. Las cosas que no tienen orden no pueden durar largamente. Hablando de cosas agradables. Por decir la verdad ni en la confesión ni en otro caso nunca se ha pecado. El Espíritu Santo pone las palabras en la lengua del hombre simple. Rápidamente imaginó muchas cosas buscando hallar alguna que le fuera salutífera. El pecado tapado está medio perdonado. San Juan Crisóstomo apellidado con la palabra griega que significa “boca de oro” a causa de su elocuencia. No solamente para honrar a otro tenía la bolsa cerrada, sino en las cosas necesarias a su propia persona. Las cosas buenas siempre pueden servir de algo. En las claras noches son las estrellas adorno del cielo. Por su cortesía más que por mi virtud. El bien que satisface el intelecto es, sin duda, Dios. La mujer, al reflejar su belleza, ve en ella a Dios. Y al mirarle cada vez más fijamente se siente más atraída por Él y se abandona a Él gustando parte de la felicidad prometida y esperando felicidad mayor cuando esté más cerca de aquel bien en el cielo. Tanto gozo espero a mi llegada junto a él, que jamás ha sentido aquí nadie tal ternura. A los tres malhechores, al día siguiente los llevaron a agitar los pies en el aire. Dios ha mandado ocasión a mis deseos, si no la aprovecho, por acaso no volverá en mucho tiempo. Si mi padre no fuera, mucho le reprobaría. Oía tanto a los felices como a los desgraciados, por cuanto a los primeros hace precavidos y a los segundos consuela. Aunque pobre mujer fuese, era sin embargo sabia y sagaz. Si a vos os pluguiese, me placería. Difícilmente, amables señoras, puede ser conocido por nosotros lo que nos conviene. Si por mujer no pudiese tenerla, la querría tener por amiga. Afirmando haberse ella propuesto que nunca nadie gozaría de ella sino su marido. Mirándola entera la apreció sumamente, y si vestida le había gustado sobre toda comparación le gustó desnuda. Os ruego, si no os es enojoso, que a la memoria me traigáis quién sois. El burlador es a su vez burlado. Si creo que mi mujer alguna aventura tiene, la tiene, y si no lo creo, también la tiene. Sólo es casta la que no fue por nadie rogada, o si rogó ella, la que no fue escuchada. No sé si has pensado cuán estrictamente vivimos. He oído decir a muchas mujeres que todas las dulzuras del mundo son una broma con relación a aquella de unirse la mujer al hombre. Es un mozo tonto, más crecido que con juicio. ¡Si se lo hemos prometido, que sea otra u otras quienes cumplan la promesa! Cuando disminuye la esperanza, tanto se hace mayor el amor. Bastantes personas hay que, mientras se esfuerzan en ir al paraíso, sin darse cuenta, a quien mandan allí es a otro. Muchas veces, mientras creen engañar a otros, después conocen que han sido los engañados. Reputo gran locura la de quien se pone sin necesidad de probar las fuerzas del ingenio ajeno. Mejor es hacer algo y arrepentirse que no hacerlo y arrepentirse. Del amor no sabiendo o no pudiendo desenlazarse, no sabía morir ni le aprovechaba vivir. La gente está más dispuesta a creer lo malo que lo bueno. En todas las cosas era santísimo, salvo en los asuntos de mujeres. La señora quedó preñada de dos hijos varones, como el parto hizo manifiesto a su debido tiempo. Quien es malvado y por bueno tenido puede hacer el mal y no es creído. Y nunca comía carne ni bebía vino cuando no había el que le gustaba. Pareciéndole tierra para su arado. Los vicios pueden volverse con grandísimo dolor contra quien los tiene y muchas veces contra otros. Más que la otra gente creen saber, y menos saben. Contra la naturaleza de las cosas pretenden oponer su juicio, de la cual presunción han sobrevenido ya grandísimos males y nunca se vio venir ningún bien. Creía que por la gran riqueza del hijo podía pedir peras al olmo. Como si a todos tuviera por nadie. La indecible alegría del enamorado joven. La honestidad cedió el lugar al amor. Nunca sentía ningún bien sino cuando lo veía. Saciar sus ojos con aquello que los oídos por las recibidas noticias le habían hecho deseosa. Viendo a la joven, un tanto se quedó sin palabra de la maravilla. Los primeros frutos de su amor dulcísimamente gustaron. Luego de muchos besos se acostaron juntos y durante toda la noche tomaron uno del otro deleite y placer. Grandísimas fuerzas son las de Amor, y a grandes fatigas y a exorbitantes peligros exponen a los amantes. Tanto se había enamorado de ella que no sentía ningún bien sino cuando la veía. Ellos por igual ardían en las amorosas llamas encendidos. Lo más que había podido su preñez tenerla escondida. Tal como nuestra piedad se alaba, así es castigada también nuestra crueldad por la justicia divina. Parecía que cuanto más le faltaba la esperanza tanto más se multiplicaba su amor. Más quiero un hombre que necesite riquezas que riquezas que necesiten un hombre. Turbada nuestra cena, no solamente no la he engullido sino que ni siquiera la he catado. Todas sois iguales, y con culpar a las otras queréis tapar vuestras faltas. Había la luna, estando ya en medio del cielo, perdido sus rayos. Lo juro, no tengo vecina yo que haya ido al marido doncella. De las casadas bien sé cuántas y qué burlas hacen a los maridos. A las mujeres más que a los hombres el mucho hablar afea. Buena cosa es saber hablar bien en todas partes pero yo juzgo que es buenísimo saber hacerlo cuando lo pide la necesidad. Más gustaba de estar en la cocina que el ruiseñor sobre las verdes ramas. Reina de tal manera que al final de tu gobierno lo alabemos. Las demás son como yo, todas somos medrosas, y máximamente de los espantajos. Estando ya las cosas tan avanzadas entre él y ella que no faltaba sino poner en efecto las palabras con obras, pensó la señora encontrar semejantemente un modo para ello. Raras veces queda sin efecto lo que las dos partes quieren. No creo yo que haya nada, por grave y peligroso que sea, que a hacer no se atreva quien ardientemente ama. Una señora que en sus obras tuvo mucho más favorable la fortuna que sensato el juicio. Los años de mi marido son demasiados si se miden con los míos; de aquello que las mujeres jóvenes más disfrutan vivo poco contenta. Con el primer golpe no cae la encina. Puede suceder sólo una vez que la fortuna salga a tu encuentro con rostro alegre y con los brazos abiertos. Dime cuando vendrás, que al decir “Pronto” ya me das consuelo. Sin ninguna mosca, reposadamente y con alegría cenaron. Nunca podría hablarse de ello tanto que no quedase mucho más por decir. Como muy sabia, le trató tal como se merecía. Se enamoró de ella tan ardientemente que nada más veía aquí ni allí. No solamente no le quería nada sino que lo odiaba más que a un dolor de cabeza. Pareciéndole este tábano demasiado pesado y demasiado enojoso. Muchas veces sucede que las artimañas son con artimañas vengadas. Ninguna gloria es para un águila haber vencido a una paloma. Estos saben donde tiene la cola el diablo. No habéis aprendido el abecé en una manzana, como quieren hacer muchos necios, sino que en un melón lo aprendisteis bien. Por todas partes se ven a sus barones, como Tamañín de la Puerta, don Boñiga, Mango de la Escoba, Diarrea y otros. Para enseñar a leer se aconsejaba escribir las letras sobre una manzana, y darle la fruta al niño cuando reconocía lo escrito sobre ella. Me has puesto fuego al arma. Haced pues que a vuestra hermosura respondan vuestras obras. El tema del hombre preñado se encuentra en los folklores primitivos y en la edad media europea. Nade hay de lo que se hable tanto que no guste más cada vez si el momento y el lugar que tal cosa pide sabe ser elegido debidamente por quien quiere hablar de ello. Sin decir palabra tensó la ballesta y la descargó de un solo golpe con gran placer de la mujer. Amando, fue amado. Dios, más preocupado de mi deber que yo mismo, en el punto en que mayor ha sido la necesidad me ha abierto los ojos de la inteligencia. El apetito de los hombres no está nunca contento con ningún límite. Mal convenirme a mí a tan alto lugar dirigir el ardor de mi ánimo. Nadie se enamora por meditada elección sino según el apetito y el gusto. Quien de ello se duele o se queja no hace lo que debe ni sabe lo que hace. Santísima cosa es, pues, la amistad, y no solamente digna de singular reverencia, sino de ser con loor perpetuo alabada como discretísima madre de la magnificencia y de la honestidad, hermana de la gratitud y de la caridad, y del odio y la avaricia enemiga. De cuantas mujeres me parece haber visto ella es quién por sus costumbres, sus maneras y su porte (dejando la hermosura que es flor caduca) más digna me parece de alabarse y tenerse en aprecio. Ni de tomar mujer ni de tener hijos se ocupaban sus pensamientos, en lo que había que tenerlo por sabio. Qué dura cosa sea encontrar alguien que bien se adapte a las costumbres de uno, y cuán grande sea la abundancia de lo contrario, y cómo es una vida dura la de quien da con una mujer que no le convenga bien. Esplendorosas señoras, como creo que sabéis, el buen sentido de los mortales no consiste sólo en tener en la memoria las cosas pretéritas o conocer las presentes, sino que por las unas y las otras saber prever las futuras es reputado como talento grandísimo por los hombres eminentes. Continua honestidad, continua concordia, continua fraterna familiaridad me ha parecido ver y oír, lo que sin duda, para honor y servicio vuestro y mío me es carísimo. Si Amor sin celos fuera, no sería yo mujer. He terminado la presente obra, por la cual cosa es tiempo de conceder reposo a la pluma y a la fatigada mano. Más pesan las palabras que los hechos y más se ingenian en parecer buenas que en serlo. Ninguna mente corrupta entendió nunca rectamente una palabra. Cada cosa en sí misma es buena para alguna cosa y mal usada puede ser nociva para muchas. Ha pasado mucho tiempo desde que comencé a escribir hasta este momento en que llego al final de mi fatiga. Las cosas de este mundo no tienen estabilidad ninguna, sino que siempre están cambiando. AQUÍ TERMINA LA DÉCIMA Y ÚLTIMA JORNADA DEL LIBRO LLAMADO DECAMERÓN.

martes, 8 de marzo de 2011

El Salmista en el Salmo 23

SALMO 23.
El Señor es mi pastor, nada me faltará.
Confortará mi alma y me conduce.
En prados de tiernos pastos me hace descansar.
Junto a aguas tranquilas me guiará por sendas de justicia por amor de SU nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno,
porque TU estarás conmigo, pues Tu vara y Tu cayado me infundirán aliento.
Preparas mesa delante de mí en presencia de mis adversarios.
Unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la Misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la Casa de Dios moraré por días sin fin.