martes, 14 de septiembre de 2010

Jiddu Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti

-Sin la meditación la vida carece de perfume, de amor.

-Solo cuando la mente esta libre de ideas y creencias puede actuar correctamente.

-No se comprende primero y luego actúa. Cuando comprendemos, esa compresión absoluta es la acción.

-Conoceremos el estado del amor solo cuando los celos, la envidia, la posesión y el dominio terminen. Mientras haya posesividad, no hay amor.

-Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio; solo una mente serena pero extraordinariamente activa puede aprender.

-Ten cuidado con el hombre que dice que sabe.

-Si posees claridad, si eres una luz interna para ti mismo, nunca seguirás a nadie.

-La sabiduría no ejerce ninguna autoridad, y aquellos que ejercen la autoridad no son sabios.

-La búsqueda se convierte en otra huida de lo que realmente somos.

-Solamente el individuo que no se encuentra atrapado en la sociedad puede influir en ella de manera fundamental.

-La verdad es la que libera, no el esfuerzo por ser libre

-La realidad es lo que somos, lo que hacemos, lo que pensamos y la creencia en dios es simplemente una huida de nuestra vida monótona, estúpida y cruel.

-¿Ha notado usted que la inspiración llega cuando no la esta buscando? Llega cuando toda expectativa se detiene, cuando la mente y el corazón se tranquilizan.

-Ningún libro es sagrado, lo puedo asegurar, igual que el periódico, son solo palabras impresas en papel, y tampoco en ellas hay nada sagrado.

-El miedo corrompe la inteligencia y es una de las causas de la egolatría

-No te pierdas ni te confundas en las organizaciones, permanece solo y sencillo.

-La sabiduría no es una acumulación de recuerdos, sino una suprema vulnerabilidad a lo verdadero

-Cuando no hay amor en nuestro corazón, solo nos queda una cosa: el placer; y ese placer es el sexo, por lo tanto este se convierte en un enorme problema.

-La tradición incapacita y entorpece la mente de manera inevitable.

-Por la esperanza del mañana sacrificamos el hoy, sin embargo la felicidad siempre esta en el ahora.

Cuando la mente está completamente silenciosa, tanto en los niveles superficiales como en los profundos, lo desconocido, lo inconmensurable puede revelarse.

Entre dos soluciones, opta siempre por la más generosa.

Pensar: Proceso de supervivencia, condicionante. Para sobrevivir, nos vemos forzados a pensar.

Sembrando trigo una vez, cosecharás una vez. Plantando un árbol, cosecharás diez veces. Instruyendo al pueblo, cosecharás cien veces.

La religión de todos los hombres debe de ser la de creer en sí mismos.

Por intensa que sea la tormenta el espíritu ha de permanecer impasible.

Haced lo que teméis y el temor morirá.

Cada quien cree en lo que quiere creer, por eso es mejor creer en lo que nos hace bien.

Lo decisivo para traer paz al mundo es vuestra conducta diaria.

La libertad consiste en reconocer los límites.

De la inteligencia depende todo. Si usted no es inteligente, no es un gran creador. Así pues, si a la inteligencia se le infunde energía, si se la mantiene viva, ella siempre actuará como médium de la inspiración.

El mundo en la actualidad es la expresión de una vida esclavizada. Desde mi punto de vista las creencias, las religiones, los dogmas y los credos no tienen relación ninguna con la vida, y, por consiguiente, relación ninguna con la verdad.

¿Qué significa vivir con la muerte? ¿Qué significa no poseer nada? Usted puede tener dinero, esposa e hijos, pero no aferrarse queriendo que todo esto continúe. La muerte significa que usted no retiene nada. ¿Puede uno vivir en este mundo de manera que el vivir y el morir estén juntos? Eso significa vivir y morir cada día.

1 comentario:

  1. Jiddu Krishnamurti y Nitya.

    Mi hermano ha muerto;
    éramos como dos estrellas en un cielo desnudo.
    Él era igual que yo:
    la piel tostada por el cálido Sol
    en la tierra de suaves brisas,
    oscilantes palmeras,
    y ríos de agua fresca;
    donde son innumerables las sombras,
    y hay cotorras y papagayos de vivos colores.
    Donde las copas verdes de los árboles
    danzan bajo la refulgente luz del Sol;
    donde hay dorados arenales
    y mares de color verde azulado:
    donde el mundo vive bajo el peso del Sol,
    y la tierra cocida es marrón mate;
    donde el arroz verde
    centellea cautivador en las aguas limosas,
    y los cuerpos tostados, desnudos, brillan
    libres en el resplandor deslumbrante.
    La tierra
    de la madre que amamanta a su hijo al borde de la carretera;
    del devoto amante
    que trae en ofrenda vistosas flores;
    del santuario a la orilla del camino;
    de intenso silencio;
    de paz inmensa.
    Murió;
    lloré en soledad.
    Allá adonde iba, oía su voz
    y su risa alegre.
    Buscaba su rostro
    en cada caminante
    y a cada uno preguntaba si había visto a mi hermano;
    pero ninguno de ellos podía darme consuelo.
    Rogué,
    recé,
    mas los dioses guardaban silencio.
    No me quedaban ya lágrimas;
    no me quedaban sueños.
    Lo busqué en todas las cosas,
    en todos los países.
    Lo oía en el susurro unísono de los árboles
    llamándome a su morada.
    Y luego,
    en mi búsqueda,
    apareciste Tú,
    Señor de mi corazón;
    sólo en Ti
    vi el rostro de mi hermano.
    Sólo en ti,
    mi eterno Amor,
    veo los rostros
    de todos los vivos y de todos los muertos.

    El Canto de la Vida, 1931.
    Krishnamurti 100 años de Sabiduría, Evelyne Blau.
    http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

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